DE NUESTRA PERSPECTIVA COMO ADULTOS DEPENDERÁ, EN GRAN PARTE, LO LLEVADERA O NO QUE SERÁ LA ADOLESCENCIA DE NUESTROS HIJOS. ESTAMOS A TIEMPO DE PONERLE CABEZA Y CORAZÓN, Y PONERNOS EN FORMA.

¿Qué necesita un joven durante su adolescencia? Es la pregunta que debemos hacernos y desde ahí construir y repensar el ejercicio de nuestra autoridad.
Se sabe, por ejemplo, que la existencia previa de una fuerte relación padre-hijo, la capacidad de los padres para poner límites y los rituales y actividades familiares, son una ayuda significativa para mantener la autoridad en la adolescencia de los hijos.

Cuando en los padres existen temores o dificultades para asumir su rol puede deberse a causas relacionadas con:

  • Falta de conciencia parental desde la infancia. Padres acostumbrados a evitarles frustraciones a los hijos llevan, en general, a hijos adolescentes que piden y exigen, y ellos continúan dándoles en el gusto. De lo contrario, la frustración que experimentan se expresa en verdaderas pataletas con violencia psicológica e incluso física, que cuestiona toda autoridad y asusta a los padres.
  • Falta de límites. Cuando éstos no existen o son inconsistentes, llegada la adolescencia los padres ven flaquear su autoridad y también aflora el miedo. El problema con los límites surge por padres compensadores que, por ejemplo, intentando remediar todo el tiempo que pasan fuera de casa, ceden y cambian constantemente las reglas del juego. Los límites también flaquean cuando uno de los padres boicotea al otro por encontrarlo, por ejemplo, exagerado o rígido. “La falta de acuerdo parental sobre el modo de educar a los hijos, es el factor más gatillador de problemas posteriores con el adolescente, pues el propio hijo ve cómo se desperfila la autoridad de los padres», añade el psiquiatra Sergio Barroilhet.

Si los padres piensan que les faltan herramientas, buscar la ayuda de un orientador o conversarlo con amigos. Ser padres es siempre un proceso.

EN LA INFANCIA

  • Evitar dar a los hijos siempre lo que ellos quieren. Enseñarles a soportar la frustración sin consentirlos en todo. Esto implica, por parte de los padres, la necesidad de desarrollar una importante capacidad de contención, es decir, aprender a decirle a los hijos NO sin que se afecten las propias emociones.
  • Mantener con el cónyuge un constante diálogo parental que dé seguridad sobre cómo se está actuando.
  • Dar consistencia a los límites. Esto también requiere de un acuerdo parental previo, que considere que las reglas deben ser proporcionadas y razonables. El acuerdo debe considerar también el manejo de las excepciones. La flexibilidad en ciertos casos es necesaria, sobre todo si se consideran los distintos ciclos vitales por los que pasan los niños.

EN LA ADOLESCENCIA
Los adolescentes necesitan que los padres estén presentes todo el tiempo, que tomen la iniciativa emocional, ofreciendo la oportunidad para una mayor cercanía, lo que los adolescentes en algunas oportunidades podrán aceptar y otras veces, rechazar.

Esto, para los padres significa generar estrategias de apoyo que requieren de un continuo equilibrio entre retener y dejar ir, entre flexibilizar, pero también mantener límites. Es la combinación entre calidez y autoridad, comprensión y exigencia, ternura y firmeza. Los estudios demuestran que para los adolescentes sus padres siguen siendo de fundamental importancia como guías, defensores e interlocutores con quienes quieren compartir ideas.

  • Evitar la tiranía y procurar buscar el bien del hijo y no la tranquilidad de los padres. Los adolescentes son tremendamente sensibles y se dan cuenta de que se está poniendo una restricción más bien por la tranquilidad de los padres que por el bien del joven. Esto causa en el adolescente mucha rabia y rebeldía.
  • Los padres y adolescentes en conjunto deben renegociar su relación. Entre los desafíos de los padres está el ubicar la relación con su hijo en un contexto más amplio. Por ejemplo, un padre que se enfrenta a su hijo porque ha vuelto más tarde de lo acordado podrá ser más efectivo si piensa en el tema como uno de los límites negociables, en lugar de tomarlo como un agravio personal.
  • Ser padre de adolescentes requiere información y capacidades que los padres pueden no haber adquirido previamente. Por ejemplo, saber qué esperar de los adolescentes, qué no esperar, cómo diseñar un ambiente hogareño que reciba al joven, entre otros.

CLAVES PARA DESARROLLAR UN BUEN AMBIENTE FAMILIAR QUE FAVOREZCA EL APEGO:

  • El amor por encima de todo. Esta suele ser la receta más importante para criar niños en un ambiente favorable. Abraza, besa y diles mil veces a tus niños la importancia que tienen para ti.
  • Ponte en el lugar del niño y asegúrate que él se sienta realmente querido y aceptado. Puede pasar que el padre piensa que hace todo bien, pero el niño no está recibiendo el mensaje de amor.
  • Enseña y aprende a comunicarte con tu familia: Tiempo de conversación, de juego, de comidas en familia, de películas. Hay decenas de formas de comunicarse de manera sencilla.
  • Fomenta un ambiente contenedor. Un lugar donde los niños se puedan sentir queridos, que los padres los entienden, donde hay límites, mucho cariño y respeto.
  • Comienza siempre con el ejemplo: La relación de los padres debe ser ejemplo para los hijos, por lo que un trato cariñoso, de amor, confianza y respeto son la mejor herencia.
  • Construye rutinas familiares especiales: Define un día para hacer alguna caminata, una comida especial, algún juego de mesa. Estas simples actividades te ayudarán a vivir en armonía.
  • En momentos difíciles o de desavenencia estar siempre evaluando el trato. Debemos aprender a discutir como lo hacen personas que se aman. Así los niños se sentirán seguros, pues aprenderán que problemas no es sinónimo de desestabilidad o de falta de amor.

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