Aprender a usar una app para una persona de 70 años puede ser tan difícil como para alguien 20 aprender a bordar. Debemos intentar sacarnos el prejuicio de que por la edad no se puede incursionar en áreas nuevas.
Muchas veces los adultos mayores se paralizan. No son conscientes de que es evidente que les cueste aprender a usar un aparato que funciona con una lógica nueva para ellos. “Lo mismo le pasaría a un joven que trata de aprender a bordar, porque no tiene conocimientos previos en esas áreas”, ejemplifica Verónica Orellana, antropóloga y magíster en gerontología social.
Una segunda idea que cambia la perspectiva es saber que muchas veces se culpa a la edad de falencias que tienen otras causas. “Si cuesta aprender algo puede deberse a que no se han entrenado las habilidades o simplemente a que no se tiene el talento”, dice Verónica Orellana. Lo mismo si a la persona se le perdió algo o se cayó. “No siempre la culpa es de la vejez, sino que la persona es descuidada o sencillamente fue mala suerte”, explica la experta.
Edad con mala fama
Entonces, es urgente mirar la vejez con otros ojos y adecuados a los tiempos actuales. “No sirve compararse con los adultos mayores de épocas anteriores. Hoy, a los 70 años, la mayoría de la gente está en condiciones de aprender y de aportar a sus familias, es una nueva realidad”, dice la antropóloga.
La visión negativa produce miedo y victimización, y no sólo en los mayores, sino en la sociedad entera. Queda claro al analizar la sorpresa que produce ver a un adulto mayor dichoso de estar vivo, trabajando contento o motivado con aprender tecnologías o un nuevo idioma. “Quedamos impactados, pero en realidad es lo natural, eso debiera ser lo normal. Aprender y emprender proyectos es lo propio del ser humano”, advierte Verónica Orellana, y aconseja: “Cada uno, a la edad que tenga, debe preguntarse cómo está, de qué es capaz, qué le interesa… No ponerse el límite de la edad a priori”.
Ideas motivantes
El entusiasmo por seguir aprendiendo sólo es verdadero cuando nace del interior de la persona. Pero hay maneras de motivar su florecimiento:
- La familia debe mirar al adulto mayor como un miembro más del grupo, no con actitud de beneficencia. De esa manera sólo lo anularán. Las relaciones que hacen felices son las recíprocas, donde cada uno aporta lo que es y lo que tiene.
- A toda edad conviene que el aprendizaje tenga beneficios prácticos para la persona. Es distinto saber computación porque sí, que usar Internet para comunicarse con un hijo que vive lejos.
- Siempre es más fácil aprender en grupo, con personas de la misma edad y con una metodología adecuada. Cada adulto mayor debe buscar la manera que más le acomode.
- Es fundamental convencerse de que aprender a esta edad es seguir haciendo lo que se ha hecho la vida entera, que no es nada nuevo.
Se debe saber que el envejecimiento es un proceso de diferenciación. Por eso hay que tener cuidado con las etiquetas o las generalizaciones. - Lo que puede hacer o no cada adulto mayor depende de cuán entrenado esté, de su salud física, de su disposición emocional, etc.



