IFFD Chile llevó a cabo el jueves 4 de junio la primera charla de Familia 360, una nueva serie de conversatorios con expertos pensada para acompañar a las familias en los desafíos reales de la vida familiar, abordados desde distintas miradas y con un mismo propósito: fortalecer la familia.

Este primer encuentro, titulado «Cuidando a los que nos cuidaron», estuvo centrado en uno de los desafíos más sensibles y, a la vez, más universales que enfrentan las familias hoy: el cuidado y acompañamiento de los padres mayores. Para abordarlo, la actividad reunió a tres destacados profesionales que ofrecieron miradas complementarias: la médica, la psicológica y la del acompañamiento espiritual.

La mirada médica: lo que hay que tener en cuenta al cuidar

Carlos García, geriatra de la Clínica Las Condes, propuso un conjunto de preguntas clave que toda familia debería hacerse antes y durante el proceso de cuidado de un padre o madre mayor: ¿cómo ha sido históricamente la relación entre quien cuida y quien es cuidado?, ¿qué deberá dejar de hacer la persona que asume este rol?, ¿la ayuda es voluntaria o responde a presiones familiares o económicas?, ¿qué tareas son necesarias y cuánto tiempo de dedicación implican?, y ¿qué consecuencias —positivas y negativas— puede tener esta relación de cuidado para ambas partes?

Desde el ámbito clínico, abordó también temas como la salud mental de los adultos mayores, los problemas de conducta más frecuentes asociados al deterioro cognitivo, y aspectos de salud física como la fragilidad y la polifarmacia. Asimismo, se refirió a la sobrecarga del cuidador y sus manifestaciones más comunes, entregando orientaciones concretas sobre cómo la familia puede prepararse y organizarse frente a estos desafíos.

La mirada psicológica: cuando se reactivan los conflictos familiares

Valentina Iacobelli, psicóloga clínica y terapeuta familiar, centró su exposición en cómo el proceso de cuidado puede reactivar conflictos históricos dentro de la familia. Explicó que cuando una pareja de padres mayores ha tenido una relación difícil a lo largo de su vida, la vulnerabilidad propia de la vejez no necesariamente los une frente a la crisis, sino que puede amplificar las tensiones afectivas acumuladas durante años.

También abordó el fenómeno de la «triangulación activa», en el que los padres recurren a un hijo para mediar o arbitrar conflictos de larga data, lo que puede provocar en esa persona una regresión inconsciente a la desprotección vivida en la infancia. A esto se suma lo que describió como un «gasto triple de energía» para quien cuida: no solo la administración de medicamentos y visitas médicas, sino también la contención de la carga emocional y relacional histórica de sus padres.

Entre sus reflexiones finales, Iacobelli recordó que quienes aman y cuidan también se cansan, y que ese cansancio no es falta de amor, sino una señal de estar haciendo lo posible con los recursos disponibles. Invitó a cuidar al padre o madre real de hoy —y no al que cada uno hubiese deseado tener en el pasado— y a no dar por sentado lo que otros hermanos deberían sentir o hacer, destacando la comunicación efectiva como herramienta central para enfrentar este proceso en familia.

La mirada del acompañamiento espiritual: un regalo y una vocación

Guillermo Villaseca, quien actualmente está dedicado a acompañar a personas en distintas situaciones de la vida después de haber trabajado en el mundo financiero y de formarse en Acompañamiento Espiritual, participa desde hace muchos años en el Centro de Espiritualidad Santa María, cuya misión es acompañar a las personas a descubrir, en Dios, el sentido de su vida.

Desde esa experiencia, invitó a reflexionar sobre la oportunidad de acompañar a los adultos mayores en la última etapa de su vida desde una perspectiva de sentido y trascendencia, ayudándolos a vivir este tiempo con dignidad, plenitud y propósito, y descubriendo también el valor que este acompañamiento puede tener para toda la familia.

Compartió además su propio testimonio como cuidador: aunque acompañar a una persona que va perdiendo rápidamente sus facultades es un proceso difícil, al cerrar ese ciclo descubrió la maravilla de haber estado presente y una profunda emoción al reconocer todo lo que esa persona, en su fragilidad, le había enseñado sobre la humanidad y la sencillez. Contó que, viniendo de una trayectoria en el mundo financiero marcada por cargos de alta responsabilidad, comprendió que el verdadero regalo había sido descubrir a las personas más sencillas de su entorno y todo lo que tenían para ofrecerle. Para Villaseca, acompañar a estas personas se ha convertido en una vocación: el cumplimiento de un llamado que solo puede regalarle a alguien una persona en plena fragilidad.

La actividad fue valorada por los asistentes como un espacio de reflexión profundo y, al mismo tiempo, muy útil para la vida cotidiana, entregando herramientas concretas para enfrentar con mayor serenidad y amor uno de los momentos más importantes del ciclo familiar.

Con esta charla, IFFD Chile da inicio a Familia 360, una serie de conversatorios con expertos que continuará abordando, desde distintas miradas, los desafíos reales que viven hoy las familias, siempre con un mismo propósito: fortalecerlas.

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